Como me encanta la gente que sabe rectificar, puede que no lo hagan en el momento adecuado, pero que lo hacen, ahora mismo hay gente tan ignorante como la vida misma, gente que tiene en su propia opinión la verdad absoluta y solo sabe defenderla aún sabiendo que está equivocado/a, gente que no abre su mente a nuevas aportaciones, a nuevas opiniones, o incluso no nuevas, sino diferentes, es tan fácil como escuchar, pensar, analizar y decidir, pues, saltan los cuatro pasos y lo único hacen es hablar "a lo ignorante". Es muy importante saber rectificar y más importante aún es la valentía de hacerlo, el orgullo propio ciega a la gente y no la deja ir con el corazón en la mano. Si todos supiésemos rectificar no perderíamos muchas cosas por tonterías, sino que las recuperaríamos con más confianza aun que, repito, no fuera en el momento correcto.
Me hablas de lugares idílicos, Yo te hablo debajo de la manta, Me dices de volar a ver las estrellas, tú, una estrella cuando me cantas. Me encantas, Sólo tu voz es melodía para mis oídos, Dejar volar nuestros secretitos Que sólo los escuche nuestra cama, Y que de testigos sean nuestros latidos. Me hablas de sueños lejanos, Yo te hablo de dejar de ser una dama, Donde la llama de esta guerra que me das, es tan efímera, que tan sólo quiero perderme entre tus ramas, entre tus garras. Cuantas ganas, De volver a nuestra cancha, De hacer lo que siempre nos engancha, De ser gotas de sudor que manchan, Cuando la cama se emborracha, Todos nuestros objetivos se tachan. Quiero arrancar de los calendarios las despedidas grises, La despedidas del amanecer, Y prometer, que este noche será sólo de placer. Y quiero guardar en tu calendario recuerdos de nuestras noches felices, Lo reencuentros de anochecer, Y agradecer, las noches que están por florecer.
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